lunes, 10 de noviembre de 2008

Otas Formas de Violencia. Prostitución y Trata de Mujeres.



PROSTITUCION Y TRATA DE MUJERES
Este es uno de los temas de debate vigente en todo el mundo en el movimiento de mujeres.
Existe una gran preocupación por el incremento de la explotación y el turismo sexual relacionados con : la probreza, las crisis económicas y políticas y la inmigración.
El tema no es nuevo, ya que en el siglo pasado existieron numerosas organizaciones feministas en distintos países del mundo luchando contra la denominada, en aquel entonces, "trata de blancas" y las organizaciones mafiosas que la promovían.
Sin embargo, hoy,a las puertas del siglo XXI, el problema no ha desaparecido sino que ha recrudecido ante nuevos escenarios internacionales.
Diferentes organizaciones internacionales del sistema de Naciones Unidas, entre ellas la Organización Internacional del Trabajo, y varios gobiernos han planteado la necesidad de reconocer la prostitución de personas adultas como un trabajo más, reservando la categoría de prostitución forzada sólo para el caso de menores.
En algunos casos esta postura, esta postura no es nuestra, sino que, a su vez va de la mano con el interés de los gobiernos de "blanquear" la actividad económica de estas "trabajadoras autónomas", y la correspondiente ampliación de la recaudación impositiva.
Muchas veces las propias prostitutas se han agrupado en sindicatos y reivindican también para sí la categoría de trabajadoras del sexo.
Otros países, entre ellos los nórdicos, están promoviendo legislaciones penales que castiguen no sólo a los proxenetas sino también a los clientes, partiendo de la idea que la prostitución es siempre forzosa y que siempre configura una explotación flagrante violación de los derechos humanos.
En estos países existe una red de seguridad social para las personas desocupadas o pobres como paliativo frente a las necesidades de las mujeres.
¿Cómo actuar en los países subdesarrollados, como el nuestro, en los cuáles las mujeres pobres cada vez más recurren al ejercicio de la prostitución como medio de vida ante la falta de alternativas?
Creemos imprescindible profundizar el debate teórico sobre la temática y escuchar a sus protagonistas.
Coincidimos en que la prostitución no es un trabajo más, y que su ejercicio afecta a la dignidad de las personas.
Por ello, si bien parece auspicioso el nucleamiento de las prostitutas en organizaciones que defiendan sus derechos, entendemos imperioso avanzar en políticas públicas que promuevan para ellas otras alternativas laborales y de vida.
No es posible en nuestros países avanzar en una legislación penal como la de los países nórdicos en la medida que no se dé respuesta al problema económico y social de las prostitutas.
Pero también rechazamos de plano una reglamentación del ejercicio de la prostitución que termine convirtiéndose en un elemento de control social sobre éstas mujeres, como ha ocurrido cada vez que la prostitución estuvo reglamentada.
(Dra. María José Lubertino - 1998 )

Muchas mujeres son obligadas a prostituirse por sus padres, maridos o novios, o a consecuencia de las difíciles condiciones económicas y sociales en que viven. Con frecuencia caen en la trampa de la prostitución, a veces gracias a las agencias matrimoniales por correo que le prometen encontrar un marido o un trabajo en un país extranjero. A consecuencia de ello, a menudo se encuentran confinadas ilegalmente en prostíbulos, en condiciones de exclavitud, en donde son víctimas de abusos físicos y dónde se les retiene el pasaporte.
La mayor parte de las mujeres que son víctimas de los proxenetas al principio tiene poca idea de lo que les espera. Por lo general reciben un porcentaje muy pequeño de lo que paga el cliente al proxeneta o al dueño del prostíbulo.
Una vez atrapadas en el sistema, prácticamente no tienen salida y se encuentran en una posición muy vulnerable.
De un nuevo informe hecho público por la Oficina Internacional del Trabajo en su sede de Ginebra se desprende que la prostitución en el Sudeste Asiático ha crecido tan rápidamente en las últimas décadas que el negocio de sexo ha asumido las dimensiones de un sector comercial, cuya contribución al empleo y a los ingresos nacionales de los países de la zona tiene gran importancia.
Según Lin Lim, la funcionaria de la OIT que condujo el estudio, "si lo ocurrido desde la recesión de mediados de los años ochenta sirve de orientación, es sumamente probable que las mujeres que pierden sus empleos en las manufacturas y en los sectores de servicios y cuyas familias viven del dinero que ellas les envían, se estén viendo inducidas a entrar en el sector del sexo".
Aunque se realizó con anterioridad a la actual crisis, el presente estudio de la OIT denuncia que la escalada de la prostitución en Asia, combinada con su creciente significación económica e internacional, tiene serias implicaciones en el ámbito de la moral pública, el bienestar social, la transmisión de VIH/SIDA, la criminalidad, las violaciones de los derechos humanos fundamentales de las personas que trabajan en ese sector y en el de la explotación comercial de la sexualidad, especialmente en el caso de los niños que son víctimas de la prostitución. A pesar de lo cual, ninguno de los países afectados cuenta con una legislación clara, ni con políticas públicas eficaces ni con programas para abordar el problema de la prostitución. "El sector del sexo no aparece reconocido como tal sector económico en las estadísticas oficiales, en los planes de desarrollo ni en los presupuestos de los gobiernos".
Los gobiernos tienen dificultades para intervenir en este sector, no sólo por tratarse de temas delicados y complejos, sino también por las diferentes circunstancias de quienes comercian con el sexo, que pueden ir desde el trabajo libremente elegido y remunerador hasta el forzozo exigido en razón de una deuda y una virtual esclavitud. Los países, con todo, han emprendido acciones para erradicar la prostitución infantil, una actividad que el informe de la OIT caracteriza como "grave violación de los derechos humanos y una forma intolerable de trabajo infantil". Se corre el riesgo de que la prostitución infantil aumente con la penuria de los ingresos familiares provocada por la pobreza y el paro, que contribuyen a engrosar las cada vez más numerosas legiones de niños callejeros que son ya un espectáculo común en las calles de las ciudades de todo el mundo.
El informe titulado The sex sector: The economic and social bases of prostitution in Southeast Asia, se basa en estudios detallados de la prostitución y el comercio del sexo en cuatro países: Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia. Los autores del informe de la OIT ponen cuidado en advertir que la elección del sector del sexo en esos cuatro países no significa en absoluto que destaquen por tener un problema particularmente grave con la prostitución o que sus valores sociales, morales o económicos sean especialmente aberrantes. Por el contrario, estos estudios nacionales en los que se basa el informe "son ilustrativos de la situación en muchos países", puesto que la prostitución y sus problemas concomitantes son un fenómeno universal.
El informe afirma que, aunque resulta imposible calcular el número exacto de prostitutas que trabajan en éstos países por el carácter de ilegalidad o clandestinidad que rodea este oficio, el total de mujeres implicadas en la prostitución se sitúa entre el 0,25 y el 1,5 % de la población femenina.
Si incluimos a los propietarios, gerentes, proxenetas y otros empleados de los establecimientos dedicados al sexo, la industria del espectáculo relacionada con él y algunos segmentos de la industria turística, la cantidad de trabajadores que se ganan la vida directa o indirectamente mediante la prostitución podría ascender a varios millones.
En los cuatro paises mencionados, se estima que el sector del sexo supone entre el 2 y el 14% del producto interior bruto (PIB), y los ingresos que genera son de la máxima importancia para el sustento y los potenciales recursos de millones de trabajadores, además de las propias prostitutas. También las autoridades gubernamentales obtienen importantes sumas en las zonas donde florece la prostitución: unas ilegales procedentes de sobornos y corruptelas, otras legales derivadas de tasas de licencia y los impuestos con que gravan los muchos hoteles, bares, restaurantes y casas de juego surgidos a la sombra de esa actividad.
El informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dio cuenta del movimiento económico que subyace bajo el comercio sexual, y recomendó a los gobiernos la creación de un registro en vistas a la regulación de la actividad. Si bien las prostitutas organizadas se admiten como trabajadoras sexuales, enfatizan también que no es posible equiparar ese trabajo a cualquier otro que se elige libremente, y subrayan los matices entre las que recorren las calles, las que trabajan en saunas o las que son explotadas desde niñas.
Carmen Bazán, quien forma parte de AMAR (Asociacion de Mujeres Meretrices Argentinas), uno de los grupos que acuerda con la exhortación de la OIT, es una de las tantas mujeres que se prostituyen en Buenos Aires y que apoya el reciente informe de la OIT donde se sugiere el reconocimiento oficial de esa actividad incluyendo el registro de sus practicantes aunque duda con énfasis que sea una elección como el informe lo sugiere al afirmar: "Para los adultos que escogen libremente trabajar en el sector del sexo, la preocupación política debería centrarse en mejorar sus condiciones de trabajo y de protección social, para garantizar que gocen de los mismos derechos laborales que los demás trabajadores".
Elena Reynaga, una de sus compañeras, también desestima la prostitución como una opción pero acepta que se trata de un trabajo: "Nosotras no elegimos ser trabajadoras sexuales ni nada que se le parezca. Es una opción que nos quedó...La idea de "trabajadora sexual" nos hizo salir de discriminarnos a nosotras mismas, de pensar que lo que hacíamos era malo y que, por lo tanto, nosotras también éramos malas. Además el trabajo sexual existe porque existe la demanda. Hasta los mismos clientes nos habían hecho creer de que éramos de lo peor. Cuando nos decían, por ejemplo: ¿por qué no te retirás de esto?, ¿no te da verguenza hacerlo?".
Las integrantes de ATEM (Asociacion de Trabajo y Estudio de la Mujer) y de la Asamblea Raquel Liberman que se opone a la represión de las prostitutas pero que apoya políticas que erradiquen el proxenetismo, no califican a la prostitución como "trabajo". "Estamos en contra de la prostitución como institución de la opresión de las mujeres al servicio de la sexualidad masculina organizada patriarcalmente que tiene determinadas reglas y normas y que fundamentalmente divide a las mujeres en buenas y malas."
La Coalición Contra el Tráfico de Mujeres con status consultivo ante el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (Ecosoc) discute otro punto del documento de la OIT donde se diferencia entre tráfico y prostitución para sugerir la penalización del primero.
Los defensores de la distinción entre prostitución y tráfico quieren establecer las bases para excluir a la prostitución de la categoría de violencia contra las mujeres. Su objetivo es redefinir la prostitución como trabajo realizado por las mujeres y regularla como si se tratara de una instancia laboral.
El informe de la OIT contiene un único párrafo no dubitativo, su única recomendación es la erradicación de la prostitución infantil "si se consiguiera eliminar la prostitución infantil, se reduciría también el problema de la prostitución adulta, puesto que muchas prostitutas adultas afirman haber entrado en el sector del sexo cuando aún eran menores". Edith Costa, de ATEM, pone un ejemplo para desentrañar las falacias de la OIT en esta cuestión: "hay niños que realizan trabajos que no estan prohibidos: los niños artistas o los que reparten diarios. ¿Si la prostitución fuera un trabajo, por qué al niño habría que preservarlo de ella?"
La Coalición opina que la regulación no funciona "porque las mujeres no quieren registrarse oficialmente como trabajadoras sexuales, creando un registro permanente de su prostitución". En cambio, ampliaría los alcances de la prostitución ilegal promoviendo el tráfico ilegal de mujeres hacia los países reglamentaristas como Alemania y Holanda, desde los países más pobres del tercer mundo, para conseguir sexo barato.
A menudo quienes se oponen a la regularización de la prostitución difuminan las fronteras entre violencia sexual y violencia a secas. No sólo por los servicios que ofrecen en sus catálogos como el castigo con látigos sacados de las mazmorras medievales y utilizados en juegos de roles que suponen el consentimiento, sino por la violencia fuera del contrato en que viven las prositutas a través de castigos corporales y violaciones a manos de clientes, proxenetas y policías y que no son exclusivos de una clase social.

Los incentivos económicos que mueve la industria
Mientras que muchos estudios insisten hoy en destacar las trágicas historias individuales de las prostitutas y en especial de las mujeres y niños engañados u obligados a entrar a ese mundo, el estudio de la OIT subraya que muchas de las personas que trabajan en este sector entraron en él por razones prácticas y con cierta conciencia de lo que implicaba, en lineas generales, la "elección" que estaban haciendo.
Lo cierto es que, a pesar del estigma social y de los peligros que conlleva, el trabajo sexual suele estar mejor retribuído que la matoria de las otras opciones de trabajo asequibles para unas mujeres jovenes y, a menudo, sin educación. En los cuatro países estudiados, proporcionaba ingresos significativamente mayores que las demás formas de trabajo no calificado.
En muchos casos, ese trabajo sexual es la única alternativa viable para que las mujeres de comunidades en donde faltan casi por completo programas de desarrollo del bienestar social hagan frente a la pobreza, el desempleo, y las obligaciones familiares. Para las madres solteras representa a menudo una opción más flexible, remuneradora y menos exigente en cuanto al tiempo de trabajo en una fábrica o en el sector de sevicios.
Las encuestas hechas en los establecimientos del sector revelaron que, si bien una proporción significativa de trabajadoras implicadas en él, afirmaban que desearían cambiar de ocupación si pudieran, muchas expresaban su preocupación por la eventual pérdida de ingresos a que se arriesgarían si lo hicieran.
El 34% de las mujeres que trabajan en casas de masajes filipinos justificaron su elección de aquel trabajo como necesario para el mantenimiento de unos padres que vivían en la probreza, el 8% para ayudar a sus hermanos, y el 28% para ayudar a sus maridos o pareja. Más del 20% reconocían que era un trabajo bien pagado, pero sólo el 2% lo veían fácil, y otro 2% decían que les agradaba hacerlo. Más de un tercio informaron haber sido sometidas a violencia o acoso, por la policía comúnmente, pero también por empleados municipales y por individuos integrados en bandas de delincuentes.
Una encuesta entre las trabajadoras de casas de masajes y burdeles tailandeses reveló que "la mayoría de las mujeres entraban en la industria del sexo por razones económicas". Las trabajadoras de los burdeles eran más proclives a afirmar que se habían dedicado a la prostitución para mantener a sus hijos, mientras que entre las masajistas se repetía más como motivación la oportunidad de obtener ingresos elevados para ayudar a sus padres. Casi todas las entrevistadas afirmaron que conocían el tipo de trabajo a que se iban a dedicar antes de elegirlo. Casi a mitad de las trabajadoras de los burdeles y la cuarta parte de las masajistas habían trabajado anteriormente en la agricultura. Otro 17% de las masajistas dijeron haber estado ocupadas antes en el hogar o industrias domésticas, y un 11% habían sido empleadas de hogar.

Los niños victimas de la prostitución
La OIT subraya que, si bien los adultos pueden elegir como ocupación el trabajo sexual, los niños son siempre y en todo caso víctimas de la prostitución. "La prostitución infantil se diferencia de la de los adultos, y debería ser considerada un problema mucho más grave que ésta". En contraste con los adultos, los niños son "claramente mucho más vulnerables y están indefensos contra las estructuras montadas y los intereses implicados en el sector del sexo, por lo que es mucho más probable que sean víctimas del trabajo forzoso para redimir deudas, objeto de tráfico, violencia física o tortura. La explotación comercial de su sexualidad es una forma de violencia tan grave contra la infancia, que amenaza la vida del niño y le deja para siempre una serie de secuelas".
Como ocurre con la prostitución de los adultos, no disponemos de datos exactos sobre la prostitución infantil. Un informe de 1997 calculó en 75.000 el número de niños víctimas de este abuso en Filipinas. En 1993, una estimación para Tailandia hablaba de entre 30.000 y 35.000 niños prostituídos. En Indonesia, en 1992, otro estudio determinó que una décima parte de las prostitutas tenían menos de 17 años de edad, y que, de entre las mayores, más de una quinta parte afirmaban haber comenzado antes de cumplir los 17 años. En Malasia, más de la mitad de las personas "rescatadas" de diversos establecimientos dedicados al sexo tenían menos de 18 años.
Hora tras hora cada día, la explotación sexual de menores aumenta en centros urbanos y apartados rincones rurales de América Latina y el Caribe.
Esta plaga no conoce límites territoriales y tampoco se frena ante diferencias de ingresos por país.
Ninguna nación -incluídas las de mayor desarrollo- está al margen del drama. Pero hay factores estructurales (crisis económicas, crecimiento acelerado de las grandes ciudades, desocupación, precariedad de las políticas de atención a la infancia y a la adolescencia, mala distribución de la renta y carencias materiales) que contribuyen a la desintegración familiar y empujan a muchas menores a la calle, a la prostitución.
Aunque es definido como un fenómeno en expansión, todavía son pocos los recursos para investigar y hacer un diagnóstico sobre su magnitud.
Pese a todo, existen algunas cifras y testimonios.
En Guatemala, por ejemplo, entre octubre de 1995 y septiembre de 1996 fueron reportados a través de los medios de información 183 casos de desaparición, secuestro, intento de secuestro y tráfico de menores, mientras durante seis meses, nueve niñas que habían sido inducidas a la prostitución fueron atendidas por la Defensoría de los Derechos de la Mujer.
En México, de una muestra de 62 niñas de la calle, un 32% había sufrido abuso sexual y un 15% añadía a ese abuso el maltrato en su historial de cortas vidas.
Un estudio de UNICEF - Sename (Servicio Nacional de Menores) estimó en 1992 que alrededor de 4.210 niñas entre los 6 y los 12 años ejercían la prostitución en Chile.
Aunque no hay cifras oficiales posteriores, se cree que le número ha aumentado. Una investigación realizada en 1996, sobre 43 jóvenes prostitutas de entre 13 y 19 años reveló como factores de riesgo en la familia, la carencia afectiva y la desprotección durante la infancia y juventud de las niñas, las exigencias para aportar recursos al hogar, y la violencia y agresión sexual desde muy temprana edad. Factores todos generalizados en esta situación.
Según testimonios consignados en otro informe, Belém do Pará (Brasil) -donde los países de la OEA firmaron en 1994 la Convención para Prevenir, Sancionar y Erradicar todas las Formas de Violencia contra las Mujeres- es el "paraíso sexual del mundo". Marineros entrevistados contaron que allí por 30 dólares "se puede conseguir una niña de la edad que quiera y en el momento que desee."
En la región el drama tiene dos caras: tráfico interno y externo. El primero afecta principalmente a niñas entre los 6 y los 18 años que engañadas son trasladadas de una a otra zona y obligadas por los traficantes a ejercer la prostitución, en condiciones de esclavitud.
Destinado a cubrir una demanda más amplia, el tráfico internacional funciona a través de redes europeas y afecta principalmente a adolescentes, pues las trabas legales para trasladar menores de un país a otro dificultan, aunque no impiden, su explotación intercontinental.
Durante los años 70, las principales áreas de reclutamiento fueron Colombia, Brasil y la República Dominicana, pero hoy las redes se han extendido a Venezuela y Uruguay, mientras Surinam y las Antillas son usados como lugares de tránsito.
En países como Chile y Argentina el problema, aparentemente, es menos grave. Pero la gran mayoría de las niñas que venden flores de noche en bares y restaurantes cae en poder de redes muy ocultas de tráfico y prostitución.
Mientras las redes de explotación ven prosperar su negocio y extender su poder, es difícil para los gobiernos dar defensa, asesoría o protección a las víctimas.Y existen pocas entidades oficiales que estimulen procesos judiciales en contra de los traficantes o que vigilen el cumplimiento de los acuerdos internacionales.
Asumiendo ese vacío, algunas organizaciones han aunado esfuerzos y hace cuatro años crearon una red contra la explotación de mujeres y niñas, integrada por representantes de Chile, Puerto Rico, Venezuela, Colombia y Brasil, país con la tasa más alta de prostitución infantil de la región y centro de operaciones de redes internacionales. Para debatir, visibilizar y buscar propuestas que contribuyan a la erradicación de este problema, realizaron el encuentro Consulta de las Américas en el que concluyeron en la necesidad de acciones urgentes para desarrollar políticas que garanticen la prevención y erradicación de todas las formas de explotación y violencia sexual contra las niñas.
(Garín Guzmán, Nancy. A esta hora exactamente hay una niña más en la calle; María, María.Campaña de las Naciones Unidas por los Derechos Humanos de las Mujeres y las Niñas, contra la Violencia. Chile.p.20-21-1998)

Prostitución y femenización de las migraciones.
De forma significativa los estudios por países que venimos citando apenas encontraron mujeres, por no decir que no hallaron ninguna, que estuvieran trabajando como prostitutas en las poblaciones o aldeas en que habían crecido. Las prostitutas, en efecto, son reclutadas para las ciudades de las zonas rurales, de pequeñas poblaciones o de entre las jóvenes, que recién llegadas a las áreas urbanas en busca de su primer trabajo, son más vulnerables y susceptibles de ser atraídas al sector del sexo.
El informe de la OIT cita también la existencia de pruebas que sugieren que ha habido un aumento del tráfico internacional de mujeres y niños para el sector del sexo.Organizaciones clandestinas que dirigen con"implacable eficacia", y a menudo con conexiones oficiales, redes para reclutar, transportar y vender mujeres y niños fuera de las fronteras nacionales.
El informe identifica la femenización de la migración laboral como uno de los principales factores que alimentan el crecimiento del sector del sexo. Dice que alrededor de un 80% de las trabajadoras asiáticas que inmigraron legalmente en el Japón en los años noventa eran "artistas de variedades", eufemismo común para designar a las prostitutas. La mayoría de ellas proceden de Filipinas y de Tailandia. Mujeres tailandesas trabajan como prostitutas por toda Asia, así como en Australia, Europa y los Estados Unidos. Los flujos de prostitutas que recorren a las idas y venidas cotidianas de los habitantes de los suburbios de las grandes ciudades para iniciar y al concluir su jornada laboral.

¿Que se debe hacer?
El informe asume que "las medidas dirigidas al sector del sexo tiene que considerar la problemática moral, religiosa, sanitaria, de derechos humanos y criminal, pero teniendo en cuenta que se trata de un fenómeno de naturaleza predominantemente económica". Un obstáculo importante en la formulación de políticas eficaes y de programas para abordar la prostitución ha sido "que los diseñadores de esas políticas han rehuído tratar directamente el problema de la prostitución como un sector económico."
El informe afirma categóricamente que esta fuera de las competencias de la OIT definirse por si los países deberían o no legalizar a prostitución. Pero reconociendo plenamente la complejidad del tema de la prostitución, ofrece algunas recomendaciones para el desarrollo de una forma de posición política.
Proponerse la erradicación de la prostitución infantil: la OIT asevera que es imprescindible distinguir nítidamente entre el tratamiento que cabe dar al tema de la prostitución de los adultos y las medidas que se precisan para eliminar la prostitución infantil. Los niños son invariablemente víctimas de la prostitución, mientras que los adultos pueden escoger como ocupación el trabajo sexual. "Todos los convenios internacionales tratan la prostitución infantil como una forma inaceptable de trabajo forzoso, el obetivo es erradicarla por completo". Si se consiguiera eliminar la prostitución infantil, se reduciría también el problema de la prostitución adulta, puesto que muchas prostituas adultas afirman haber entrado en el sector del sexo cuando aún eran menores de edad.
Reconocer la variedad de circunstancias que se dan entre las prostitutas y eliminar las abusivas. El estudio de la OIT señala que algunas prostitutas eligen libremente trabajar en el sector del sexo, que otras entran en él presionadas por la pobreza y las terribles circunstancias económicas, y que otras, en fin, son introducidas en ese trabajo mediante "coacciones o engaño".
Recuerda que los ingresos y las condiciones de trabajo de algunas prostitutas son muy buenas mientras que tras trabajan en circunstancias afines a la prisión o la esclavitud, y sufren explotación y abusos extremos. "Para los adultos que escogen libremente trabajar en el sector del sexo, la preocupación política debería centrarse en mejorar sus condiciones de trabajo y de protección social, para garantizar que gocen de los mismos derechos laborales y de los mismos beneficios que los demás trabajadores. Para quienes han sido sometidos por la fuerza, el engaño o la violencia, la prioridad debería ser rescatarlos de esa situación, rehabilitarlos y reintegrarlos a la sociedad."
Centrarse en las estructuras que sostienen la prostitución, no las prostitutas: "Cualquier enfoque razonable del sector sexual no puede centrarse solo en las prostitutas consideradas individualmente", dice el informe de la OIT. "Una respuesta eficaz requiere medidas dirigidas a los fundamentos económicos y sociales" del fenómeno. "La cruda realidad es que el sector del sexo es un gran negocio, bien atrincherado en las economías nacionales y en la economía internacional", con estructuras notablemente organizadas y con vínculos con otros tipos de actividad económica legítima.
Análisis macroeconómico: La OIT sugiere que el reconocimiento oficial de la prostitución, incluyendo el registro de quienes se dedican a esta actividad, sería sumamente útil para valorar, por ejemplo, la problemática sanitaria del sector, decidir el alcance y la magnitud de las políticas de mercado necesarias para tratar con quienes trabajan en el estudiar las posibilidades de extender la fiscalidad a muchas de las lucrativas actividades asociadas al sector del sexo. Asimismo es importante reconocer que las políticas para la promoción del turismo, la exportación de obra de mano femenina a otros países en busca de empleo, la promoción de las migraciones del campo a la ciudad para proporcionar una mano de obra barata a una industrialización orientada a la exportación, etc., combinadas con las crecientes desigualdades de las rentas y la falta de redes de seguridad social, pueden estar contribuyendo indirectamente al crecimiento del sector del sexo.
El aspecto sanitario: La OIT lanza una advertencia: " las dimensiones sanitarias del sector del sexo son demasiado graves y urgentes para ignorarlas". Si bien se ha desarrollado una alta conciencia de la amenaza del : HIV/SIDA, los organismos estatales puede que sigan ignorando aún el sector del sexo. "Cualquier programa sanitario dirigido al sector no puede limitarse a las prostitutas. Deberían abordarse también medidas orientadas a sus clientes, teniendo en cuenta que la cadena de transmisión desde el sector del sexo a la población incluye personas que practican el sexo sin protección alguna con sus esposas o con otras personas".

PRACTICAS TRADICIONALES-MUTILACION GENITAL FEMENINA
En muchos países las mujeres son víctimas de prácticas tradicionales que violan sus derechos humanos. La persistencia del problema está muy relacionada con el hecho de que la mayor parte de esas costumbres nocivas física y psicológicamente están profundamente arraigadas en la tradición y cultura de la sociedad. De acuerdo con la OMS, entre 85 y 115 millones de niñas y mujeres han sido objeto de alguna forma de mutilación genital femenina y padecen sus efectos perjudiciales para la salud.
La mayoría de estas mujeres viven en Asia y Africa pero cada vez se encuentran más en esta situación entre las familias de inmigrantes y refugiados en Europa Occidental y America del Norte. Hay cada vez más consenso acerca de que la mejor manera de eliminar esas prácticas es organizar campañas educativas que hagan hincapié en las consecuencias peligrosas que tienen para la salud.

VIOLENCIA PERPETRADA O TOLERADA POR EL ESTADO
-Violencia contra la mujer detenida: está muy difundida la violencia que ejercen contra la mujer los que se supone deberían protegerla, los funcionarios de los órganos encargados de hacer cumplir la ley y del sistema de justicia penal. Las mujeres son objetos del abuso físico o de la palabra, también padecen la tortura sexual y física.
-Violencia contra la mujer en situaciones de conflicto armado: la violación ha sido utilizada como arma de guerra cuando estallan conflictos armados entre distintos bandos. Se ha empleado en Chiapas (Mexico), Colombia, Haiti, etc. Las mujeres y las niñas a menudo son víctimas de violaciones en banda perpetrados por soldados pertenecientes a todas las partes de un conflicto y el objetivo que esa práctica persigue es pisotear la dignidad humana.
-Violencia contra las mujeres refugiadas y desplazadas: las mujeres y las niñas constituyen la gran mayoría de las poblaciones de refugiados en todo el mundo y son especialmente vulnerables a la violencia y la explotación. En los campamentos de refugiados, militares y funcionarios de inmigración, grupos de bandidos, hombres refugiados y grupos étnicos rivales las violan y las agreden. También se las obliga a ejercer la prostitución.
(según documento de antecedentes de Naciones Unidas-Derechos Humanos/1996)

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